REFLEXIONES: ¿Merece la pena exponer?


El otro día un compañero tras ver mi exposición de “Sueños Compartidos” me comentaba que a él no le merecía la pena exponer.  Supongo que es una conclusión a la que en el contexto de esta crisis, cada vez más fotógrafos están llegando. Además es complicado reservar salas en muchos casos y el montaje/desmontaje y desplazamientos nos roba tiempo.


Realizar una exposición individual por lo general es una inversión económica fuerte (de 80 euros no baja y puede llegar a subir hasta unos 300 euros o más dependiendo del acabado de las fotos). Aparte suele ser costumbre invitar (a mí a nivel personal me gusta hacerlo), con lo que el vino (Malandrín ;-)) y los canapés/frutos secos suele ser un coste añadido. En muchos casos, y por lo que me han comentado otros fotógrafos no se venden las imágenes con lo que van acumulando espacio y polvo en casa hasta que deciden regalarlas.

Ahora os cuento mi caso particular. Tengo dos exposiciones individuales ahora mismo en activo en Valladolid: “Sueños Compartidos” que se encuentra en el Café Eclipse y “Wild Horses” que está en el Coworking Café. Tengo reservados ya “La Rata Escarlata” (Valladolid) para Julio de este año y la sala grande del “Espacio Joven” para mediados del 2015.

Sueños Compartidos


La exposición de Sueños Compartidos comenzó en el año 2011 en el Bar “La Negra Flor”. Quería tener unos cuadros como carta de presentación del trabajo que hacía como retrato y aproveché la semana del TAC como reclamo. El germen original fueron 18 cuadros, a los que en cada edición he ido añadiendo nuevos retratos en diferentes formatos (ahora son muchos, no los he contado pero rondarán las 40 imágenes). El día de la inauguración me propusieron uno de los trabajos más importantes de mi carrera profesional, y a los pocos días me escribió Irene ofreciéndose como modelo, con quien sigo colaborando hasta la fecha. Trae ello estuvo en el bar “Pigiama” y en el bar “Zanzibar” de Madrid. Se vendieron algunos cuadros, pero lo más importante no son los cuadros en sí mismos, sino que en algunos casos la gente se queda con el formato de impresión y les gusta y luego te piden impresiones similares en las sesiones. Es por ello que cuando la exposición no está en activo, tengo los cuadros en el estudio.

Hubo una época en la que estuve a punto de regalar todos los cuadros, estaba cansada de la exposición, pero al poco tiempo de pensarlo me llamaron ofreciéndome llevarlos a la sala de Cabezón de Pisuerga. Para cuando cerramos la fecha definitiva ya tenía hablado también tenerlos este mes de Enero en el Eclipse. Es mi primera exposición. Si volviera al principio, seguramente haría varias cosas de una forma distinta, pero forma parte del proceso de aprendizaje. Lo que es cierto es que muchas veces en la pantalla del ordenador, ni nosotros mismos nos fijamos en todos los detalles y dejamos las imágenes aparcadas. Sacas las imágenes de casa y llueven los comentarios y conversaciones sobre las fotos, siempre ayuda a la reflexión.





Wild Horses

Envié la serie de “Pecados Capitales” para participar en un audiovisual del “Espacio Joven” y me ofrecieron exponer. “Pecados Capitales” era un problema dado que son 9 láminas y el espacio de “El Faro” estaba pensado para 16 por lo que tras pensarlo bastante decidí llevar la serie de “Wild Horses”. En el propio “Espacio Joven” aportaban los marcos por lo que solo imprimí las láminas. La inauguración coincidió con mi propio cumpleaños.
Tras desmontarla las láminas ocupaban poco espacio en casa, al estar en una carpeta. Pero comprar los marcos me hubiera robado mucho más espacio por lo que no sabía si la volvería a montar. En el Coworking me ofrecieron un espacio para poner fotografías en Diciembre, y dado que tanto “Sueños Compartidos” como la serie de “Pecados Capitales” estarían repartidas en diferentes puntos de la provincia revisé el formato y montando las láminas horizontales sobre cartón-pluma, tengo la exposición allí desde hace ya un mes.


¿Merece la pena exponer?

Para mí sí. Me ha obligado a hacerme preguntas incómodas sobre mi propio trabajo que nunca jamás me hubiera planteado de otra manera. Mis imágenes han llegado a personas que de otra forma no hubiera conocido, y un par de vinos siempre acaban soltando la vena sincera (a veces las mayores críticas no son a las fotos sino a los saladitos :P, y cuando alguien escoge basado únicamente en gustos personales escogen las fotos más dispares). Siempre quedarán las grandes dudas existenciales. ¿Es la gente así al natural? ¿Iluminaste con reflector/flashes esta o aquella foto? Cuéntanos la historia del zombi… Antes de comenzar a andar todo este camino tenía una visión distinta de muchas cosas. 



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